Cómo empezar a hacer ejercicio si llevas tiempo sin moverte

Retomar el ejercicio después de un tiempo de inactividad puede resultar desalentador si se aborda con expectativas poco realistas. Empezar de forma progresiva es la clave para que el hábito se mantenga.

Empezar con objetivos realistas

Plantearse metas alcanzables, como caminar veinte minutos varias veces por semana, genera más constancia que objetivos ambiciosos que resultan difíciles de sostener desde el principio.

Elegir una actividad que resulte agradable

El ejercicio que se disfruta es mucho más fácil de mantener en el tiempo que aquel que se percibe como una obligación. Probar distintas actividades ayuda a encontrar la que mejor encaja.

Progresión gradual en intensidad

Aumentar la duración o la intensidad del ejercicio de forma progresiva reduce el riesgo de lesiones y de la fatiga excesiva que suele llevar al abandono.

La importancia del descanso entre sesiones

Dar al cuerpo tiempo suficiente para recuperarse entre entrenamientos, especialmente al principio, evita el agotamiento y favorece una progresión más sólida.

Escuchar al cuerpo sin excusas fáciles

Hay una diferencia entre la incomodidad normal de empezar a moverse y un dolor que indica una posible lesión. Aprender a distinguirlos evita tanto el abandono innecesario como las lesiones.

La constancia por encima de la intensidad

Mantener una actividad moderada de forma constante aporta más beneficios a largo plazo que sesiones muy intensas que no se sostienen en el tiempo.

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