Cómo crear un hábito saludable que sí se mantenga en el tiempo

La mayoría de los propósitos relacionados con la salud fracasan no por falta de motivación inicial, sino porque no se diseñan de una forma que facilite mantenerlos en el tiempo.

Empezar con cambios pequeños

Un hábito nuevo tiene más probabilidades de consolidarse si empieza siendo lo suficientemente pequeño como para resultar fácil de cumplir, incluso en los días con menos energía o tiempo.

Vincularlo a un hábito ya existente

Asociar la nueva conducta a algo que ya se hace de forma automática, como cepillarse los dientes o tomar café, facilita que el nuevo hábito se integre en la rutina diaria.

La importancia de la constancia sobre la intensidad

Repetir una acción de forma constante, aunque sea de manera modesta, construye el hábito con más solidez que hacerlo de forma intensa pero irregular.

Medir el progreso sin obsesionarse

Llevar un registro sencillo del progreso ayuda a mantener la motivación, siempre que no se convierta en una fuente de presión excesiva cuando algún día no se cumple.

Anticipar los obstáculos habituales

Pensar de antemano en los momentos donde será más difícil mantener el hábito, como viajes o semanas de mucho trabajo, permite preparar alternativas realistas.

Ser flexible sin abandonar del todo

Un fallo puntual no invalida el hábito completo. Retomarlo cuanto antes, sin dramatizar el desliz, es lo que realmente marca la diferencia entre mantenerlo o abandonarlo por completo.

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